domingo, 4 de abril de 2010

La mierda existe

Solo hay que mirar cualquier telediario para comprobarlo.

No solo me refiero a los desastres naturales en sitios que por falta de medios sufren las consecuencias de una mala planificación contra cualquier tipo de cataclismo, no me refiero a Haití, Chile o a los desastres menos mediáticos como la ruptura de un enorme casquete polar que se acerca a Finlandia amenazando sus costas, tampoco de las causas de la deforestación masiva y la perdida de especies en la cuenca del Amazonas.

Tampoco me refiero a ese producto de la sociedad y de las vacías vidas de aquellos que hacen que programas donde se saca a la luz las vidas privadas de pusilánimes sin nada que aportar a la sociedad sean récord de audiencia mientras que programas de interés cultural o social quedan relegados a cadenas secundarias.

Me refiero a la mierda que vemos que cada día que ocurre en la calle, atracos, violaciones, robos, asaltos contra la propiedad publica o privada.

A esa mierda que hace que el contribuyente medio tenga miedo de salir a pasear con tranquilidad a cualquier hora de la noche a disfrutar del silencio de las calles, a sentir la quietud de la piedra fría que cruje sin que nadie la escuche después de que el sol la haya calentado durante todo el día

A esa mierda que nos llena de prejuicios y trabas mentales frente a alguien que es distinto por fuera, aunque por dentro pueda sentir, pensar u opinar de una forma muy similar a la nuestra.

A la mierda que llena corazones y almas incapaces de comunicarse con aquellos por los que dicen sentir algo mas que indiferencia.

Tenemos lo que merecemos, ni mas ni menos.

Se realiza una parada estudiantil para llegar a algún consenso acerca de las decisiones y posturas sobre una ley sacada por gente con dinero para encarecer el estudio universitario y apenas llega a las 200 personas de las cuales tras soltar un montón de sandeces, hasta el final de la reunión solo aguantan apenas 20.

Sin embargo se prohíbe beber en la calle y se montan manifestaciones y movilizaciones de proporciones similares a aquellas que se daban en los setenta, cuando aún la gente tenia algo de espíritu por el futuro.

Lo que venga, a la mayoría le importa lo mismo como la programación de una de esas cadenas secundarias de las que hablaba antes.

Me gusta escribir desde ubicaciones publicas sociales como bares o cafeterías y observar a mi alrededor la banalidad y superficialidad de aquellos que con risa falsa ríen las vivencias de los otros, para rato después olvidarlas o decir que les importaba una mierda.

Me tachan de inhumano por decir lo que pienso, personas han dejado de dirigirme la palabra por decir que un conocido común no tiene nada que aportar a mi vida y por lo tanto no me importa realmente nada de lo que diga, porque para hablar de temas absurdos y sin sentido para alguien con un mínimo de intención de progreso o evolución personal.

Critican que soy altivo, egoísta en cierta medida, directo en mis palabras, como siempre vemos la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

Entiendo que es mucho mas fácil el ver los errores de los demás, el ver la mierda de los demás y decir "que mal huele" en lugar de observar alrededor suya y ver que nadan en la inmundicia.

El ser humano es algo peculiar sin duda alguna.

Por ello sigo excluyéndome de esa raza de borregos empeñada en hacer daño con mentiras y palabras dulces donde solo hay odio y rencor.

Sin embargo no todos los especímenes son iguales, a veces fruto del azar (guiados por Tymora) y como fruto de un cumulo de casualidades, encontramos a alguien que por aislamientos varios, aun conserva parte de esa inocencia, de esa ternura, alguien que a pesar de los envites del camino sigue conservando su alma y su cordura casi intacta.

De esos especímenes y gracias al azar, tengo uno bien cerquita, tan cerca y tan exacto que no termino de creer que lo haya encontrado, pero quiero encontrar muchos más, quizás en algún momento podamos elevar la voz hasta que nos escuchen en alguna parte y esto cambie.

Aunque por otra parte al buscar especímenes humanos dignos de algo que no sea una trempanación piadosa se corre el riesgo de volver a tener trato con tamaños pusilánimes atrapados mentalmente en los cuatro años, emocionalmente en los ocho y físicamente en los ochenta.

Parte de esa mierda que vemos alrededor llevan el lema de “el cuerpo es la catedral de la mente” hasta un punto extremo, exaltando la primera parte y olvidando la segunda.

No negaré que es agradable el contacto de una piel tostada perteneciente a un cuerpo delgado con una larga melena rubia con extensiones y unos penetrantes ojos azules que te miran directamente a los ojos desde la pelvis, pero si las prioridades de esos ojos es beber como un demonio, bailar toda la noche y olvidar el resto...

El equilibrio es la clave, pero en la sociedad en la que vivimos existe un claro desequilibrio entre los que pueden hacer algo y no lo hacen por conservar lo que tienen y manejar a los borregos y los que quieren hacer algo pero no pueden por falta de medios.

Entre ellos, los humanos, pero la base que es la consciencia humana por fortuna para los que tienen y por desgracia para los que quieren hacer algo, es casi inexistente...


Gracias por leerme.



Vuestro.





M.